Cuando los educadores en 1979, tumbaron la reforma educativa, pararon por más de un mes. Empresarios y cocotudos no salían de la escuela República de Venezuela, azuzando y escondiéndose en las faldas de los educadores para lograr asestar un duro golpe a la juventud panameña, afectación que repercute hasta hoy.
En aquella ocasión, los empresarios no estaban preocupados por los niños. CINISMO HISTÓRICO. Ahora los educadores son satanizados por las elites del poder y sus medios oficiosos.
Esa actitud de estas personas que, mienten con descaro inaudito y defienden o practican de forma descarada, impúdica y deshonestan, algo que merece general desaprobación, es lo que denominamos «cinismo oportunista» y es lo que hoy queda en evidencia, cuando ahora manifiestan “seria preocupación por el destino de la juventud panameña», cuando no hay prueba alguna que paguen los impuestos que eluden abiertamente y que serviría para mejorar la educación nacional y sus instalaciones adecuadas en todo el país para que tengamos un resultado positivo del proceso de enseñanza aprendizaje.
El problema es que, desesperadamente quieren satanizar e invalidar el ejemplo de lucha de la juventud panameña que, lucha por su futuro, que hoy se lo quieren arrebatar y vender al mejor postor.