Por: Ramiro Guerra
Abogado y cientista político
Con setenta años a cuesta, aunque no viejo todavía, he vivido experiencias política, en lo relativo al poder político.
Años atrás, los gobernantes recurrían a medios como comprar, sobornar a las personas y también recurrían a presiones que alcanzaban al círculo, familiar. (algo propio del estilo de mafia.)
Pero en los últimos años, el poder político, se caracteriza:
1. Por no ser transparente y,
2. El recurso de mentir y repetir las mentiras, para lograr, que se tengan como verdades.
Sin equivocarme, hemos visto como de manera constante , los actores políticos, independientemente que ejerzan o no el poder político, recurren a cotidiano a mentir con cálculos políticos alevosos.
Veamos. Hemos observado de manera constante, como el gobierno, el mandatario, dice, que la única propuesta que hubo en la mesa y durante el debate del proyecto de ley 163, fue la que ellos presentaron. ¿quién o quienes mienten? El movimiento democrático popular o los señores arriba mencionados?
Como asesor de múltiples organizaciones sindicales, puedo dar fe que, CONATO, mucho antes, de que el ejecutivo elaborará el cruel mamotreto, el proyecto de ley 163, habían presentado un anteproyecto de ley de reforma integral a la ley 51 del 2005. Este anteproyecto fue presentado a la asamblea legislativa, durante el periodo de gobierno pasado.
En la elaboración del anteproyecto mencionado, participaron destacados profesionales con un gran dominio en la materia. Igualmente lo había hecho CONUSI.
Igual ocurrió con el ejecutivo, las organizaciones citadas al igual que gremios de profesionales, le hicieran entrega al presidente de tales propuestas.
El presidente, no recuerda, que la mayoría de las organizaciones que participaron en la presidencia, en una relación de diez a uno, apoyaron las propuestas del movimiento obrero, de no a la cuentas individuales y exigían la vuelta a la solidaridad (reparto definido).
No entiendo el por qué se repite que más nadie hizo propuesta y que, en la mesa solo tuvo la propuesta del gobierno, elaborada con participación de asesores y actuarios, que les repugna la solidaridad humana. Mucho antes que el presidente convocara a las organizaciones, ya el asesor Dino Mon y la cofradía, Chapman, Boyd y otros, ya contaban con la propuesta relativa con el proyecto de ley 163.
También, esa cofradía repetía a manera de loros, que el seguro estaba quebrado y no había plata para pagar la quincena de enero. También dijeron (el presidente) que el sistema financiero panameño, enfrentaría serios problemas, si no aprobaba el proyecto del gobierno.
Siempre he abogado por un buen estado de derecho y una democracia transparente, pero lo que hemos vivido en los últimos años (recordar el manejo que le dió el gobierno de Cortizo al tema de la mina), deja un sabor amargo. Ejemplo de claras renuncia a preservar la claridad y la transparencia por parte de casi todo nuestro entramado institucional al igual que un soberbio desprecio a la constitución nacional.
La realidad descrita, no fue la que aspiró todo el país. Una decepción total.
No hay en el horizonte, ánimo de enmendar y corregir. Algunos empresarios cuando hablan, lo hacen destacando el poder que tienen en la actual nomenclatura política y poco le falta decir, que Mulino sencillamente trabaja para ellos.
En la historia, estas visiones de un estado instrumento de las clases dominantes, ha llevado a la sociedad a crisis graves.
Hay un desprecio total, hacia una beligerancia ciudadana en los temas de estado y el poder.
En realidad, no hay democracia ciudadana, menos estado de derecho, como lo aprendimos en las aulas universitarias. En las clases de derecho constitucional y ciencia política.
Por la razón anterior, toca a los abogados y juristas, velar para que no se pierda el sentido de civilidad que nos proporciona un normal estado de derecho y democracia con participación real de la ciudadanía.
Volviendo al tema. Un estado y gobierno, que se sirva de la mitomanía y la falta de transparencia, terminará llevándonos al desastre.
La mentira es como una mesa coja. Observar a funcionarios y profesionales, tener un doble y hasta un tercer discurso, para justificar toda suerte de intereses, trastoca hasta la decencia y el valor de la dignidad con que debe conducirse.
Nuestra juventud, tiene que abrir los ojos y oído abiertos, porque estamos viendo y oyendo, lo que no debe ser. Falta de decencia y honradez en el hacer mediador de la gobernanza. Ustedes son nuestro futuro y esperanza.
A la patria se le lleva dentro del corazón y el buen obrar es un valor de extraordinaria transcendencia en la vida cotidiana del hacer mediador nacional.
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